martes, 21 de febrero de 2017

Me aterra la idea de perderme...

A veces escribo sin querer. Escribo sin que estés –rogándote que vuelvas– textos sin forma, sin sentido, sin significado. Textos que nunca ven la luz del Sol y, por consiguiente, no existen. Porque ¿para qué escribir si no es para que alguien te lea? No importa cuántos, ni quiénes, pero cualquier fragmento –por corto que sea– necesita lectores. Y estos textos no los tienen, están incompletos.

Tan incompleta como me siento yo sin ti.

No soporto la idea de perderme, pero aún menos la de perder a quien compone el 100% de mí. 

Últimamente apenas pasas tiempo a mi lado; nuestros encuentros son tan esporádicos que no puedo saborearlos, solo resignarme a ver cómo juegas conmigo y te diviertes a mi costa. Me encantaría alargar cada segundo que pasamos, amarrarte a mí; pero cortarte las alas le quitaría por completo el sentido a nuestra relación. No puedo. No puedo hacer eso cuando todo lo que ansío es verte volar libre y tan alto como te plazca. 

Pese a todo, permítete pedirte algo: vuelve. Vuelve cuando te dé la gana, pero vuelve. 

Porque si no lo haces, dime...

¿Qué sería de mí sin ti, caprichosa y escurridiza inspiración? Estaría perdida. 

lunes, 30 de enero de 2017

Te echo de menos...

Te echo de menos. Muchísimo. Pero lo que teníamos se rompió por tu culpa... lo que fuera.
Te echo de menos, lo admito. Pero mi confianza hacia ti se ha ido por completo. No puedes aparecer aquí y pretender que lo olvide todo con unas simples palabras bonitas. Como si me conocieras... Como si supieras que eres mi debilidad...
Te echo de menos, sí. Pero tú ganaste la batalla, y al final hemos acabado perdiendo los dos. 

miércoles, 7 de diciembre de 2016

El orden del caos.

Todo en este mundo tiene un orden. Absolutamente todo. Aunque no sea el orden establecido, aunque no sea el que nosotros esperábamos. Todo tiene un orden, incluso el caos.
Es más, me atrevería a decir que "caos" es el nombre que le damos al orden que nuestra mente no es capaz de procesar y entender. Caos es esa palabra que utilizamos cuando sentimos que algo se nos va de las manos, cuando por mucho que lo intentemos las cosas no salen cuando y como nosotros las planeamos. ¿Pero te has parado a pensar alguna vez en que tal vez sea así como realmente tengan que salir las cosas?
Creo que hay belleza entre el caos. Hay belleza en lo natural, en lo que no necesita seguir un orden concreto, en lo que sale sin más. Hay belleza en nosotros. En ti y en mí. Porque todos nosotros somos un pequeño caos.
Un caos de sentimientos, de pensamientos, de sensaciones.
Un caos de sonrisas, de gestos, de acciones.
Un caos hermoso que complementa a otro caos.


Invierno

Nieva y yo solo puedo pensar en ti. Todavía no estoy completamente segura de si el hielo golpea la ventana de mi habitación o simplemente se acumula en mi interior.
Te echo de menos y no dejo de preguntarme cómo hemos llegado hasta aquí.
Las últimas hojas de nuestro otoño se han caído y el invierno se ha colado en nuestras casas.
Ojalá no hubiera llegado tan pronto; aún no me he acostumbrado al frío sin ti.

viernes, 1 de julio de 2016

Home.

Cuando todo lo demás falla,
cuando el mundo se derrumba,
ahí estás tú
con tu sonrisa radiante
y la mirada clara.

Y yo,
ajena a todo lo que me rodea,
no puedo apartar los ojos de ti.
Porque entonces lo siento,
estoy aquí,
contigo,
por fin en casa.

viernes, 17 de junio de 2016

Nueva etapa.

Hace algo así como un año y medio que no escribo; al menos no así. Algo así como un año y medio que no hablo conmigo misma. Y lo peor es que, aunque no me dé cuenta, a veces me hace falta.
Sin embargo, me he puesto a pensar en todo lo que ha pasado en este año y medio y he llegado a una conclusión antes de empezar a rellenar esta página en blanco: incluso sin darme cuenta, he sido capaz de avanzar y ni siquiera sé cómo ni por qué. He sido capaz de dejar atrás aquello que me frenaba.
Empecé este blog en diciembre de 2014 con una entrada en la que explicaba cómo me sentía respecto al paso de tiempo y a la falta de decisiones firmes en mi vida. A día de hoy no puedo decir que tenga las ideas más claras del mundo, pero estoy segura de algo, y ese algo es que he cerrado una etapa. Posiblemente una de las etapas que más me haya costado cerrar. Y estoy orgullosa de poder decirlo en voz alta. De poder afirmar que haga lo que haga, aunque todavía no sepa muy bien qué es, lo haré con todo lo bueno que pueda ofrecerle al mundo, porque sé que el mundo también tiene mucho que ofrecerme a mí; a veces serán cosas buenas y otras no, pero siempre serán cosas de las que pueda aprender algo.
Llevo años encerrada en una burbuja que por fin he conseguido explotar. Y sé que no todo será fácil, que habrá días en los que diga que no puedo más y quiera volver a encerrarme, pero tengo que intentarlo. Necesito evolucionar y quedándome quieta no lo haré.
Ha empezado una nueva etapa en la que dejo atrás todo lo que me consume. Ha empezado una nueva etapa en la que no sé si seré periodista, filóloga, o quizá ambas, pero lo que sí sé es que seré mejor de lo que he sido hasta ahora.

sábado, 20 de diciembre de 2014

Happiness.

Aunque no todo esté bien en esta vida y ésta se dedique a recordarnos que no es de color rosa, siempre hay pequeños detalles que merecen la pena. La sonrisa de un niño, un beso robado en un semáforo, una simple caricia en el momento adecuado...

En estas fechas es cuando me doy cuenta de que no todo es tan malo. Sí, quizá la navidad se haya convertido en algo demasiado comercial, pero ¿y qué? El espíritu navideño inunda las calles y contagia a sus transeúntes. ¿No es eso lo que de verdad importa? La felicidad de la gente parece ir en aumento conforme la Navidad se acerca.

Incluso la mía.