sábado, 20 de diciembre de 2014

Happiness.

Aunque no todo esté bien en esta vida y ésta se dedique a recordarnos que no es de color rosa, siempre hay pequeños detalles que merecen la pena. La sonrisa de un niño, un beso robado en un semáforo, una simple caricia en el momento adecuado...

En estas fechas es cuando me doy cuenta de que no todo es tan malo. Sí, quizá la navidad se haya convertido en algo demasiado comercial, pero ¿y qué? El espíritu navideño inunda las calles y contagia a sus transeúntes. ¿No es eso lo que de verdad importa? La felicidad de la gente parece ir en aumento conforme la Navidad se acerca.

Incluso la mía.

jueves, 4 de diciembre de 2014

tempus fugit.

Ves que el tiempo pasa, que los días avanzan y tú, sin embargo, te estancas en una espiral de sentimientos que no parece tener final. Ves a todos los demás con sus vidas programadas hasta el último detalle, organizando planes futuros, aparentemente felices con sus decisiones y les envidias. Les envidias porque tú eres incapaz de ser como ellos. Incapaz de tener un plan y de seguirlo. Pero no puedes culparles; no es el mundo el que tiene el problema, no son ellos los que tienen que cambiar. Eres tú quien debe adaptarse. 
Pero es más fácil decirlo que ponerse a ello, ¿verdad? Es más fácil ver, desde una distancia de seguridad, cómo los demás alcanzan sus objetivos. 
Pero reloj avanza; el periodo de espera alcanza su final por mucho que intentes retrasarlo y te das cuenta de que lo único que estás haciendo es perder el tiempo porque no te atreves a enfrentarte a lo que viene después. Aunque quizá no te has dado cuenta de algo; ese «después» está mucho más próximo al «ahora» de lo que crees.Y cuando miras al futuro, tu mente se nubla y esa espiral que te atormenta se convierte en una cuesta empinada cuyo único final es acabar de cara contra el suelo. No tienes otra salida. 
O quizá si la tengas. Pero eso ya es decisión tuya.