Pero es más fácil decirlo que ponerse a ello, ¿verdad? Es más fácil ver, desde una distancia de seguridad, cómo los demás alcanzan sus objetivos.
Pero reloj avanza; el periodo de espera alcanza su final por mucho que intentes retrasarlo y te das cuenta de que lo único que estás haciendo es perder el tiempo porque no te atreves a enfrentarte a lo que viene después. Aunque quizá no te has dado cuenta de algo; ese «después» está mucho más próximo al «ahora» de lo que crees.Y cuando miras al futuro, tu mente se nubla y esa espiral que te atormenta se convierte en una cuesta empinada cuyo único final es acabar de cara contra el suelo. No tienes otra salida.
O quizá si la tengas. Pero eso ya es decisión tuya.
No hay comentarios:
Publicar un comentario